El Hombre “Bicentenario”

Antes de irme de campamentos ya tenía ganas de escribir esta entrada pero tenía que hacer demasiadas actividades y prepararme para el viaje y no tuve el tiempo suficiente para plasmar otra de mis divagaciones. Ahora ya he vuelto y puedo relanzar mi blog con un comentario sobre la película que vi el otro día (aunque ya la había visto en otras ocasiones…)

Esta película, evidentemente, es el Hombre Bicentenario. Está basada en un cuento de mi queridísimo Asimov y lo creó en 1976 cuando los americanos quisieron hacer una historieta conmemorativa de sus doscientos años como nación (su bicentenario). En esta historia permanece la esencia asimoviana con las tres leyes de la robótica y de cómo algún robot se sale de lo “normal” y de sus consecuencias.

No quiero desvelaros la trama pero no es ningún spoiler decir que la película trata sobre un robot con la capacidad de crear y de sentir y se la película tiene como dos partes, en la que va desarrollando su personalidad y año tras año es cada vez más parecido a un humano, y el otro trozo que es el tiempo en el decide que quiere que se le acepte como si fuera uno más de sus creadores y su epopeya para conseguirlo.

Pero no estoy escribiendo este post solo para recomendar a mis queridos lectores esta película (tal vez un poco moñas pero preciosa de cualquier modo). En verdad escribo porque en los 10 últimos minutos (o menos!) de película vi tales errores en la trama que no pude hacer otra cosa que tener ganas de recomendárosla por su toque freak/ciencia-ficción y a su vez criticarla. Pero, ¿cuales son las críticas?

Esto es un medio spoiler pero no os preocupéis porque no es nada de importancia. Cuando Andrew (el robot) muere tiene al lado a una mujer. Ella estaba enchufada a una máquina que le mantenía viva y le pide a una enfermera que le desconecte. Esta se apena y lo hace. Y cuando justo cuando le apaga le dice “gracias Galatea”… ¡Y sorpresa! Galatea es un robot que sale antes en la película… Como ya sabréis por este post de las leyes de la robótica tendría obligación de cumplir por la segunda ley pero entraría en conflicto con la primera por lo que no podría desconectarla. Es curioso porque es hasta cierto punto como realizar la eutanasia pero según parece las layes de la robótica no toleran esa posibilidad, y a no ser que ese robot fuera también “anormal” no tendría sentido.

Y de nuevo otro asunto turbio… En este caso lo que yo critico es el momento en el que obviamente consigue convertirse en humano y se le data de una edad de 200 años (con una frase brutal que dice “y exceptuando personajes bíblicos como Ishaac y Abraham declaramos a Andrew Martin el hombre más longevo del mundo”. No obstante yo estuve haciendo cuentas, y no me salieron ni 150 años, veréis: A él le compra un señor con una hija de unos 9 años. Y se muere a la vez que la nieta de esta niña. Si tiene al hijo con unos 35 (exagerando) y el hijo tiene a la nieta con otros 35… O la nieta muere con unos 130 años o yo no me explico su edad. (a veces pienso demasiado, lo sé).

Bueno, pues aprovecho para decir que mientras ese tío cumplió los 200 años yo el 27 del mes pasado cumplí los 20… Así que apenas nos llevamos un 0, por lo que tampoco es tanto 🙂 Mañana os pongo un post con algún regalo (que ahora no caigo qué me regalaron)

Saludos para todos!

PD: cancelaron el metalway y me quedé sin ver a los maiden, la tristeza fue grande… Teníamos la esperanza de que lo retomaran a mitad de tarde… pero nada !!!!!!!!

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~ por zarkaslog en 13 julio, 2008.

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